






Al nadar, nuestros ojos perciben una frecuencia constante: el color que vibra dentro del agua. Este color varía y está influido por la temperatura, la luminosidad, la hora del día, la profundidad, la visibilidad, y más.
Mientras nado lo aprecio. Mientras nado, lo grabo en mi retina.
En la arena lo fabrico, y lo plasmo en mi bitácora Color de Mar
Manuela Murillo G

Encuentros del Colectivo Mar de Nadadoras de la Región de Valparaíso






